EspañaEl 12 de octubre que España no debería convertir...

El 12 de octubre que España no debería convertir en un mitin

-

El desfile de la Fiesta Nacional de 2026 ha estado marcado por la convocatoria de Elecciones Generales, la tensión política y los abucheos a Pedro Sánchez. En una jornada concebida para representar a todos los españoles, el ruido partidista vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: la distancia entre la solemnidad de las instituciones y la crispación que domina la vida política nacional.

Madrid ayer se volvió a vestir de gala para celebrar el Día de la Fiesta Nacional. Miles de ciudadanos han acompañado el paso de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos de seguridad en una jornada presidida por los Reyes, con la bandera española como símbolo central de una celebración que trasciende a los partidos y a sus dirigentes. Sin embargo, el desfile de este año no ha sido una cita institucional más. La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre ha añadido una evidente dimensión política a una celebración que, por su propia naturaleza, debería situarse por encima de la confrontación partidista.

La jornada ha estado marcada por los abucheos dirigidos a Pedro Sánchez a su llegada al acto, una escena que pone de manifiesto el deterioro del clima político y la dificultad para separar la representación institucional de la disputa partidista. Las protestas forman parte de la libertad de expresión, pero su reiteración en una celebración de estas características plantea una reflexión que no debería despacharse con consignas: ¿en qué momento una fiesta compartida por millones de ciudadanos se ha convertido también en un escenario para medir la temperatura del enfrentamiento político?

Conviene precisar el contexto. España acude a las urnas el 29 de noviembre, después de la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria electoral. La campaña oficial comenzará el 13 de noviembre, por lo que el desfile se celebra en plena precampaña, no durante la campaña electoral formal. Tampoco se trata todavía de un Gobierno en funciones: conforme a la legislación española, el Ejecutivo cesa tras la celebración de las Elecciones Generales y permanece en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno. Son matices jurídicos importantes, porque la crítica política pierde fuerza cuando no distingue entre una situación institucional y otra.

Eso no significa que el contexto electoral sea irrelevante. Al contrario, cada gesto, cada declaración y cada encuentro entre representantes públicos adquieren una lectura política añadida cuando el país se aproxima a unas elecciones. La presencia de los principales dirigentes en la tribuna, las ausencias y las tensiones visibles entre representantes institucionales alimentan un debate que corre el riesgo de eclipsar el verdadero significado de la jornada. La Fiesta Nacional no debería ser utilizada como un instrumento de propaganda por ningún partido, pero tampoco puede exigirse a la ciudadanía que ignore el contexto político en el que se desarrolla.

El desfile, además, permite recordar una realidad que con frecuencia queda relegada por el ruido político: detrás de cada uniforme hay profesionales que desempeñan una labor exigente al servicio de España. Los militares, la Guardia Civil, la Policía Nacional y los demás efectivos participantes representan una vocación de servicio que merece reconocimiento más allá de cualquier diferencia ideológica. Sus compromisos, su preparación y su trabajo diario no pertenecen a un Gobierno concreto ni a una formación política. Son parte de las instituciones del Estado y del servicio público que sostiene nuestra convivencia.

La propia celebración también invita a reflexionar sobre el significado de España como proyecto común. Su diversidad territorial, lingüística y cultural no tiene por qué ser un obstáculo para la unidad; puede constituir una de sus principales fortalezas. Galicia, Andalucía, Cataluña, Madrid y el resto de comunidades aportan realidades diferentes a una misma nación. Defender esa pluralidad exige respeto, diálogo y responsabilidad, pero también instituciones capaces de representar al conjunto de los ciudadanos sin convertir cada diferencia en una batalla permanente.

En ese escenario, el desafío de los responsables políticos consiste en comprender que la legitimidad democrática no se agota en ganar unas elecciones ni en conservar una mayoría parlamentaria. También se construye mediante el respeto a las instituciones, la rendición de cuentas y la capacidad de gobernar pensando en quienes no comparten las ideas del Ejecutivo. La oposición, por su parte, tiene la responsabilidad de fiscalizar la acción del Gobierno y ofrecer alternativas, sin renunciar al rigor ni a la defensa de las reglas democráticas.

El 12 de octubre de 2026 ha dejado, por tanto, una imagen de contrastes: la solemnidad de los actos militares y el orgullo de quienes acudieron a celebrar la Fiesta Nacional conviven con una confrontación política que parece incapaz de conceder una tregua. Las elecciones están próximas y el debate público se intensificará inevitablemente. Precisamente por eso resulta necesario preservar espacios comunes en los que España no sea patrimonio de ningún partido ni motivo de exclusión para quienes piensan de manera diferente.

La bandera que ha presidido el desfile no pertenece a Pedro Sánchez, al Partido Popular ni a ninguna otra formación política. Tampoco las Fuerzas Armadas representan a una ideología. Son símbolos e instituciones de todos los españoles. Recordarlo no es una fórmula protocolaria, sino una exigencia democrática. España necesita discrepancia, control al poder y alternativas políticas, pero también necesita que la confrontación no termine devorando aquello que todos compartimos. Porque una nación demuestra su fortaleza no cuando todos piensan igual, sino cuando es capaz de convivir en sus diferencias sin renunciar al respeto, a la responsabilidad y al sentido de Estado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo último

España ante el espejo vacío

Hace poco volví a La rebelión de las masas y tuve la impresión de estar leyendo no tanto una...

La octogenaria, el arma político-periodística perfecta

Lo que estamos presenciando durante los últimos días es la degradación de la política y del periodismo a partes...

Por qué hay votos que no valen nada

Imagínate el domingo 29 de noviembre por la mañana. Te levantas, coges el DNI, bajas al colegio electoral, haces...

De los fondos buitre a los buitres sin fondo

Un 8 % es el número de viviendas en alquiler en posesión de los mal conocidos como fondos buitres...

Los ‘faccistas’ de la izquierda

Recién convocadas las elecciones generales en España, volvemos a “disfrutar” de las luchas internas de los partidos minoritarios de...

El indispensable recordatorio de Cayetana

Es tanto lo que nos ha sucedido a los españoles en los últimos ocho años que la memoria tiende...

Imprescindible

También te puede interesarRELACIONADO
Recomendado para ti