En la época que nos ha tocado vivir, pienso que son pocos los que se libran de padecer un síndrome, TOC, fobias, trastornos divergentes, amén de la ansiedad y depresión. Nuestro itinerario existencial va por el sendero de la inmediatez; todo tiene que ser para ya; el estrés forma parte de la vida como el aire que respiramos. Casi todos llevan los conocidos smartwatch que miden presión arterial, pulsaciones e incluso la calidad del sueño, entre otras funciones.
Quienes sufren de insomnio severo, y reconozco que estoy en ese camino, utilizan anillos inteligentes que miden la presión arterial, la calidad y las fases del sueño, así como la frecuencia cardíaca. El más avanzado en la actualidad detecta incluso la hipertensión temprana y tendencias vasculares. Este tipo de anillo lo popularizó mi querido y admirado Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, pues tiene diagnosticado insomnio severo.
También hay que recordar que algunos síndromes o patologías mentales no se encuentran clasificados en los manuales diagnóstico-clasificatorios de este tipo de trastornos (CIE y DSM), como puede ser el síndrome de hubris, también conocido como “síndrome de hybris”, que trata la desmesura de la arrogancia o del orgullo. Este se utiliza como cuadro diagnóstico con el fin de clasificar el desmedido poder de algunos políticos.
Los síntomas de este síndrome son para memorizarlos y extrapolarlos en las acciones de determinadas personas que están dentro del ámbito de la política en España y en el mundo. A lo mejor, de esta manera, tendríamos conciencia del porqué de mucho de lo que está sucediendo, en nuestro caso, de ocho años para acá.
Las personas que padecen este síndrome tienden a ver el mundo como si fuera el escenario donde realizar su poder y alcanzar la gloria. Llevan a cabo ciertas acciones con el fin de ensalzar su propia imagen y autoglorificación; se identifican con la organización, el Estado y la Nación. Además, se encuentran obsesionadas con su autoimagen, utilizan con frecuencia el poder para su mayor gloria, poseen una confianza excesiva en sí mismos y, además, muestran desprecio a los demás, a los que hacen duras críticas.
Asimismo, las personas poseedoras del Síndrome de Hubris pueden llegar a considerarse como un mesías a la hora de explicar cualquier acción suya; tienen tendencia a hablar de ellos mismos en tercera persona y, para hacerlo de los demás, suelen utilizar formas regias, asumiendo comportamientos impulsivos e imprudentes. Tienen el pleno convencimiento de la rectitud moral sobre sus propuestas sin preocuparse en absoluto de los costes. Laboralmente, demuestran incompetencia debido a su exceso de confianza. Están convencidas de que no tienen que rendir cuentas a nadie y creen firmemente que la historia los absolverá de sus malas acciones.
Seguro que cuando leáis este artículo os vienen a la mente nombres, apellidos, caras de políticos y personajes públicos que merodean el salón de los pasos perdidos donde la egocéntrica vanagloria lo envuelve todo.
Ahora nos toca a nosotros dilucidar quiénes, con sus acciones y omisiones, pueden dar el perfil de los síntomas antes descritos. Y os puedo asegurar que cualquier parecido con la realidad no es fruto de la coincidencia.

Escritor y articulista de opinión desde hace más de tres lustros. Tiene columna propia en San Fernando Información (Publicaciones del Sur), Sal Televisión y colabora semanalmente con la página de Facebook «Quiero a la Guardia Civil». La mayoría de sus obras literarias están enfocadas en mostrar el lado humano de cuantos componen la Guardia Civil y la Policía Nacional, Cuerpo del cual es hijo. Originario de San Fernando, lugar donde se constituyeron las Cortes de Cádiz, reside en Villaluenga del Rosario, el pueblo más pequeño y más alto sobre el nivel del mar de la provincia gaditana. Es un enamorado de Cantabria y de la España vacía.
«El honor es mi divisa»
-Guardia Civil.

Quisiera felicitar por el artículo «El síndrome de Hubris» donde estoy seguro de que será el primero de muchos tantos interesantísimos y no dejaré de leerlos. Mi enhorabuena.
Muchísimas gracias querido amigo. Me alegro que te haya gustado. Escribir en Minuto Crucial es un honor y una responsabilidad. Un abrazo fuerte.