EspañaDe profesión, víctima

De profesión, víctima

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En estos tiempos de víctimas, ofendidos y lloricas sin causa, yo vivo entre la grima y la arcada. Me pasa desde pequeña, no soporto a los cuentistas ni a los moñas, el problema es que antes había cuatro y ahora el raro, poco empático y mala persona eres tú.  Busca tu propia ofensa o sentimiento de víctima y llora fuerte, triunfarás. Es lo más in actualmente, ni un pijoprogre sin su papel de víctima y ni un perturbado sin su ofensa, hay donde elegir en el mercado.

¿Qué no te publican un libro o no te dan ese trabajo? Es porque eres mujer, gay, «racializado» o de Cuenca y no porque tu libro sea un truño o simplemente no interese, ¿Por qué aceptar algo racionalmente, si puedes echarle la culpa a algo que no depende de ti, que te vino dado? ¿Qué vas a estrenar una película o serie? Lo mejor es empezar a llorar advirtiendo que el hecho de ser mujer, gay o negro, siempre ha sido una desgracia… dejando caer así que si no van a verte, quizá son un poco fachas y muy poco empáticos con tu causa, que no es otra que ganar pasta, como todos.

Ver a todos esos pijos de postín, con grandes cuentas y bien mimados por las élites llorando por las esquinas lo dura que ha sido su vida por el hecho de ser mujeres, gais o negros, me descompone. Más clasismo, machismo y racismo no cabe en una frase, dando por hecho que nacer mujer, gay o negro hoy es similar a tener una discapacidad y fuertecita. Porque tú dime a mí, la vida de sufrimiento y drama que ha vivido Maribel Verdú. Si la comparas con un señoro blanco y hetero que va cada día de su vida al bar de un polígono a por un carajillo a las 9 de la mañana porque lleva soldando desde las 6… claramente Maribel tiene por lo que quejarse. A ese señoro se le ven sus privilegios por encima del pelo, nunca recibe un no por respuesta y la vida le pone alfombra roja a su paso, hace bien Maribel en llorar, que quién no llora no mama. Pero por favor, que no hablen en nombre de todas, que yo llorar, poquito, pero vergüenza ajena tengo mucha, y no quiero que me metan en el saco de las idiotas perdidas, si no es mucho pedir.

Busca tu propio motivo para ofenderte y conviértelo en tu comodín para todo. Nada de lo que hagas o te ocurra será tu responsabilidad. Échale la culpa a él de todo lo que te pase, como la canción, porque surtirá efecto, porque nos hemos convertido en una sociedad infantil, con miedo a crecer y de coger las riendas de nuestra vida. Somos una sociedad de Peter Pan de AliExpress, alejados cada vez más de la razón y abrazando fuerte un sentimentalismo de garrafón, vacío, simplemente de escaparate. El profe me tiene manía, hecho ley de vida.

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