EspañaLa fuerza del amor

La fuerza del amor

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Sábado 17 de octubre, mitin del PSOE en Fuenlabrada; todo estaba organizado para vivir uno de los momentos más íntimamente sensibles de la precampaña electoral. Protagonistas: Pedro Sánchez y Begoña Gómez, su esposa, aunque él intenta separar lo afectivo de lo personal cuando se les pregunta sobre los asuntos judiciales por los que ella será juzgada por un jurado popular, relacionados con presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación.

Actores secundarios: asistieron todos los cargos del partido y destacó especialmente la actuación de María Jesús Montero. La política «más poderosa en los últimos cuarenta años en España» ha sido recuperada para el panorama nacional como responsable de estrategia de la campaña socialista, después de que, tras las elecciones del pasado 18-M en Andalucía, tanto ella como su formación se hayan convertido en irrelevantes en el escenario parlamentario andaluz.

El resto de los tres mil asistentes se convirtió en testigo de la entrada triunfal de Sánchez Pérez-Castejón, acompañado de su mujer, perdón, Begoña Gómez, que no participaba en ningún mitin desde hacía casi dos años, concretamente desde el 41 Congreso celebrado en Sevilla en diciembre de 2024. Lugar: el Centro de Arte Tomás y Valiente, que fue un destacado jurista, historiador, escritor y expresidente del Tribunal Constitucional, asesinado por ETA en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid en 1996. Entrada triunfal en toda regla al ritmo de la canción Malibú, del cantante Rusowsky, que hizo vibrar al auditorio, muy especialmente a los cargos del partido, que lo vivieron con verdadero frenesí. De lo que dijeron Sánchez y compañía no voy a referirme porque estuvieron a la altura acostumbrada, es decir, ínfima.

Pero lo más destacable fue cuando Pedro cogió la palabra y, arrebatadamente, le dijo a Begoña: «Nos han intentado quebrar de todas las maneras y han logrado justo lo contrario; hoy estamos más unidos y más fuertes que nunca. Que lo escuchen alto y claro: “Te quiero”». Para, inmediatamente, abrazarse y darse un beso en los labios que seguro quedará para los anales de la historia política de este país. Finalizó el evento con un maduro bailoteo presidencial, donde todos los asistentes se movían y tocaban las palmas.

Posteriormente, en las redes sociales, el Partido Socialista inició una campaña perfectamente preparada del significativo beso con el lema «La Fuerza del Amor». Pero, en un mundo tan globalizado e interconectado, las coincidencias, si las hay, se pueden contrastar de inmediato. Y mira por dónde, ese mismo lema, con una imagen muy similar, lo usó Cristina Kirchner en 2011 en Argentina. Hay que quedarse con que ellos se lo pasaron bien, aunque a la inmensa mayoría de los españoles nos importe bien poco esa alharaca de demostración sentimental cuando, con los precios por las nubes, nos cuesta incluso llegar a mitad de mes.

Todo esto ocurre ante la dudosa legalidad de la Ley de Nietos, paralizada por el Tribunal Supremo, a pesar de que el Defensor del Pueblo recurrió la decisión ante el Tribunal Constitucional, que ayer miércoles rechazó por prematuro el recurso de Ángel Gabilondo contra la suspensión de esta cuestionada ley. La inadmisión del amparo implica que el Supremo mantendrá las medidas cautelarísimas, en un proceso que todavía está abierto, sobre los efectos electorales de la nacionalización de descendientes de españoles exiliados.

A todo esto se suma la lucha por el derecho a la vivienda frente a los fondos buitre y, especialmente, la dimisión de la portavoz socialista Montse Mínguez. Su retirada de la política activa se ha producido a raíz del escándalo social y mediático generado tras conocerse los negocios inmobiliarios de su pareja. ¿Qué le queda a Sánchez y compañía? Generar temor en torno a las pensiones, proclamando que la derecha quiere eliminarlas. Este mensaje huele a naftalina; en Cádiz, este tipo de proclamas siempre se ha llamado «de asustaviejas», además de ser totalmente falso. Y es que intentan atemorizar a los votantes porque los que en verdad tienen miedo son ellos de perder el Gobierno, el poder y todo cuanto eso significa.

Ahora, ante el desvanecimiento de sus más notorios planes, han comenzado una nueva campaña en la que presumen de ser «zurdos»; parece que formar parte de este espectro social es motivo de enorgullecimiento. Eso sí, si osas ser de derechas, los apelativos son bien distintos, pasando desde fachapobres, fascistas, fango o votante de derecha con banderita, entre otras lindezas. Bueno, ante estos numeritos y los mensajes que ofrecen a diario diciendo que van a hacer lo que en ocho años no han hecho, pienso que los españoles no estamos para aguantar más pamplinas, las cuales acabamos pagando nosotros con nuestros esquilmados haberes.

Por eso, el 29-N hay que ir a votar en conciencia por el bien general de España. Este país necesita un cambio de rumbo, con propuestas concretas que faciliten la vida a todos. Desde empresarios, trabajadores y autónomos hasta personas desempleadas, jubiladas y de la tercera edad, con especial atención a quienes conviven con enfermedades como la ELA, la piel de mariposa y todas aquellas patologías que carecen de ayudas específicas a nivel estatal. Desde los estudiantes hasta los jóvenes, pasando por los niños y la familia.

Es mucho lo que tendrán que hacer para enderezar el timón de un barco que navega hacia el desastre con este Gobierno socialcomunista. Pero nada debemos temer, ya que realizarán una gestión eficaz, pues cuentan con los profesionales más capacitados académicamente y en nivel de gestión. Y que los autodenominados «zurdos» se dejen de atentar contra la dignidad de las personas que observan atónitas cómo les quieren meter miedo por medio de estudiadas mentiras. ¿A ver quién es ahora fango?

Pienso que la fuerza del amor hacia España y los españoles se demuestra gestionando con honradez y eficacia todos los recursos por el bien común de todos, sin excepción, pues no debemos olvidar que en esta nación los ciudadanos somos libres e iguales, sin importar en qué lugar o región hayamos nacido.

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Jesús Rodríguez Arias
Jesús Rodríguez Arias
Escritor y articulista de opinión desde hace más de tres lustros. Tiene columna propia en San Fernando Información (Publicaciones del Sur), Sal Televisión y colabora semanalmente con la página de Facebook "Quiero a la Guardia Civil". La mayoría de sus obras literarias están enfocadas en mostrar el lado humano de cuantos componen la Guardia Civil y la Policía Nacional, Cuerpo del cual es hijo. Originario de San Fernando, lugar donde se constituyeron las Cortes de Cádiz, reside en Villaluenga del Rosario, el pueblo más pequeño y más alto sobre el nivel del mar de la provincia gaditana. Es un enamorado de Cantabria y de la España vacía. "El honor es mi divisa" -Guardia Civil.

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