Resulta completamente difícil de explicar lo que estamos viviendo en las últimas horas. Porque venimos de lo que pasó en Adamuz con aquel fatal accidente ferroviario por el mal estado de unas vías de tren y, por si fuera poco, como si estuviera escrito por un guionista de película de terror, a casi 30 días de unas elecciones generales, surge un nuevo fatal accidente a la altura del municipio de Urda (Toledo).
Miren, llegados a este punto, con un nivel de hartazgo más que considerable, uno ya no piensa en lo que ha pasado ni tampoco en la investigación del accidente, sino que en las víctimas y en los familiares de las víctimas. El dolor está con ellos y, por supuesto, hay que guardarles luto y respeto por lo sucedido. Pero, como vuelvo a decir, ¡no quiero pensar ahora mismo en lo que ha ocurrido!
Voy a tratar de ser lo más comedido posible ante todos ellos. Todos ahora mismo tenemos mucha ira en nuestro interior y solo nos salen improperios y maldiciones propias de cualquier persona que pierde sus cabales, cuando lo que se vive es una sinrazón que solo nos deja con el amargo sabor del dolor, además de la ausencia de respuestas que son tan evidentes ante nuestros ojos que todavía nos provoca incluso mayor impotencia si cabe.
Pero no quiero otra cosa que no sea Justicia. Ya hemos escuchado a Óscar Puente que, como siempre, ha vuelto a tirar balones fuera. El ministro de Fomento ya ha descartado su dimisión. Sin embargo, que siga en el cargo o no me importa entre poco y nada; lo que realmente veo importante es qué más tiene que suceder en este país para que se ponga a disposición judicial por negligencia y omisión de socorro.
En este momento quiero Justicia porque este Gobierno ha hecho todo lo posible para que los españoles se dediquen a jugar a la ruleta rusa cada vez que se suban a un tren. Quiero Justicia porque este Gobierno, con su corrupción y negligencia, además de sus mentiras, ha provocado que nuestro país sea visto por el resto del mundo como uno mediocre y tercermundista. Las víctimas merecen recuerdo, desde luego que sí, pero también Justicia, por todas y cada una de las tropelías llevadas a cabo desde el primero hasta el último integrante del Gobierno, donde la negligencia es su seña de identidad.
Desconozco profundamente si el accidente ha sido un error humano, ya que me resulta deleznable que un sistema ferroviario con muchos sistemas de seguridad falle por culpa de un error humano. Pero, aunque lo fuere, también me parecería lamentable cómo hemos llegado a esta situación. Sea cual sea la causa del accidente, hay una afirmación en todo esto que, a mi juicio, es completamente irrebatible, y no es otra que tenemos el peor sistema ferroviario de todo Occidente, y eso no tiene otra calificación que la de ser una vergüenza.
Sinceramente, no me valen las excusas en absoluto, ni las disculpas, ni los días de luto oficial, ni los lacitos negros, ni toda esa parafernalia con la intención de rendir luto a los fallecidos. Quiero y exijo que se depuren responsabilidades, desde el primero hasta el último. Y si hay que mandar a alguien a la cárcel por negligencia o por corrupción, pues que así sea. Porque es lo mínimo que se merecen quienes nos gobiernan, ya que esto no ha sido un mero accidente. Desde aquí quiero mandar todas mis condolencias a los familiares de las víctimas y espero que algún día se haga justicia. Descansen en paz.
