CulturaLetra nun: las vidas cristianas también importan

Letra nun: las vidas cristianas también importan

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Debería ser una prioridad, para todo cristiano, conocer y orar por la situación de nuestros hermanos en la fe no solo localmente, sino a nivel global. Un cristiano no está solo en la sociedad, no debiendo permanecer ajeno al mundo que le rodea. Un ejemplo de ello es la exclamación atribuida a Tertuliano, paleocristiano y Padre de la Iglesia: “¡Mirad cómo se aman!”, en referencia al amor que se profesaban los primeros cristianos, capaces de dar la vida por el otro. Y es que el mundo actual está expectante al amor fraterno que debe darse entre los cristianos.

La realidad de la Iglesia perseguida no es un tema candente y recurrente; pero sí lo es para la Iglesia Católica, que, a través de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, organización que desde 1947 lleva la Iglesia a cada rincón del planeta en el que existe persecución religiosa. No solamente en los territorios árabes y africanos; sistemas totalitarios como el chino o el norcoreano tienen implantada en sus países una Iglesia nacional pseudocatólica que contradice el espíritu universal de la Iglesia Católica Romana. Tampoco se habla mucho del caso de Nicaragua, donde el régimen marxista-sandinista reprime a los que profesan su devoción a Cristo, prefiriendo morir arrodillados ante su fe verdadera que vivir sometidos a ideologías perversas y llenas de odio.

Queriendo dotar de actualidad este artículo, me gustaría reseñar que, la semana pasada, el papa León XIV se reunió con los miembros de dicha fundación pontificia. El Sumo Pontífice les exhortó a seguir concretizando su compromiso y su labor pastoral y humanitaria con las comunidades cristianas que viven bajo el yugo de la opresión en su vida cotidiana. El Papa también afirmó: “No hay paz posible sin libertad religiosa, ni libertad de pensamiento y de expresión, ni respeto por las opiniones ajenas”.

Personalmente, la manera que tengo de visibilizar la situación de tribulación de los cristianos perseguidos es poner en redes sociales la letra árabe nun (ن), equivalente a nuestra “n” y es la inicial de la palabra árabe nasrani, que quiere decir “nazareno” -seguidor de Jesús de Nazaret-. Pues bien, los yihadistas marcan con la letra nun las puertas de los domicilios y comercios cristianos para tenerlos identificados. Poner esa letra en nuestros perfiles puede ser un acto simbólico, pero muy reivindicativo y heroico.

Otra manera de ayudar a los cristianos perseguidos es por medio de ONG de la Iglesia -como la anteriormente mencionada Ayuda a la Iglesia Necesitada o Manos Unidas- instituciones oficiales y transparentes, estando comprometidas a ayudar directamente al prójimo de una forma concreta. Tampoco minusvaloremos el poder de la oración. La oración es una forma muy potente de súplica, que en supera más de lo que pensamos a la ayuda económica o material. Existen numerosas oraciones a santos y beatos mártires como, por ejemplo: los once mártires de Damasco (asesinados en 1860) y los veintiún mártires coptos de Libia -asesinados en 2015 por el ISIS-, que respectivamente fueron canonizados en 2024 y 2018 por el papa Francisco.

Debido a mi proximidad espiritual con estas dos órdenes quiero honrar un especial tributo a las Hermanas de la Doctrina Cristiana y a los Franciscanos Menores Conventuales que fueron perseguidos y martirizados en la Guerra Civil española. No obstante y para ser justos, la persecución española al catolicismo durante el siglo XX se cobró la vida de otras diez mil personas -cifra aproximada-, contando religiosos y laicos que murieron por su fe entre 1931 y 1939 -incluyendo la II República y la Guerra Civil-, véase el ejemplo de los mártires de Barbastro. También se violaron y saquearon numerosos templos -unos 20.000 en toda España, cifra de igual modo aproximada-. Reliquias, retablos, sagrarios y otras piezas de incalculable valor artístico-cultural fueron destruidos y eliminados de forma irreparable.

Tampoco me quiero olvidar del padre Custodio Ballester que se enfrenta a penas de cárcel por afirmar ideas de perogruyo: «el yihadismo radical y el islamismo violento quieren destruir Europa y la civilización occidental». Discutible es, sin embargo, su idea de imposibilidad de dialogo con el Islam, en sentido amplio del término. No obstante, no veo lógico su procesamiento por delito de odio, porque, bajo mi punto de vista le ampara la libertad de expresión. El tiempo dará o quitará razones….

Aprovecho además esta tribuna para recordar la memoria de Charlie Kirk, un joven activista y divulgador cristiano provida asesinado a sangre fría el mes pasado. Vivir en Occidente no nos hace escapar de la persecución religioso-política. Por desgracia, significarse en los países occidentales como cristiano practicante cada vez se vuelve más difícil. Como, por ejemplo: que el ateísmo considere a los cristianos ingenuos dispuestos a poner siempre la otra mejilla, sin tener la oportunidad de hablar en verdad. Afortunadamente, nuestra Carta Magna y Código Penal, todavía vigentes, amparan la libertad religiosa. A esto se le añade que el control de armas en España está mucho más regulado y tasado que en muchos estados de EE. UU., por lo que en nuestro país no ocurren tantas desgracias relacionadas con las armas. Sin embargo, no nos debemos dormir en los laureles y debemos exigir, en las calles y redes sociales, más y mejor libertad religiosa.

Es por esto, que la solución, bajo mi punto de vista, no reside en fortalecer las teocracias cristianas, ni mucho menos las reacciones hostiles contra grupos determinados, sino en acentuar el diálogo y el entendimiento interreligioso sano, alejado del fundamentalismo. Solo una sociedad avanzada y democrática es capaz de discernir que un sector radicalizado de un grupo religioso o político no representa al todo y que, en muchas ocasiones, los grupos y organizaciones terroristas se fundan a raíz de las sectas. La religión, de por sí, no es mala; lo que se corrompe siempre es la moral y la ética de las personas que llevan al extremismo y a la degradación humana sus creencias e ideologías. Vivamos nuestra pertenencia a la Iglesia como un don a pulir cada día, no como a una bandera ideológica.

Juan Jesús Hernández
Juan Jesús Hernández
Curso Derecho en la Universidad Católica de Valencia | Administrador de @DivulgoDerecho | CFGS de Producción de Audiovisuales, Espectáculos y Eventos

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