CulturaEl limbo de los libros

El limbo de los libros

-

Comienzo confesando mis inmensas lagunas culturales. No se puede saber de todo, o yo no he sabido aprender, y consciente de ello, sigo en el empeño cada vez con más curiosidad sobre lo que desconozco e interés en profundizar en lo poco que sé. Escribo, pero nunca seré reconocida como escritora porque mis mejores libros son mis hijos a los que dediqué muchas páginas de mi vida. Los hijos se escriben mejor entre dos, pero a mí me tocó cuatro veces en solitario.

Me decanté por las ciencias puras y cuando terminaba mis clases, las daba yo particulares. Recuerdo que impartía matemáticas, física y química hasta del curso anterior al que estaba matriculada. Mi vida siempre ha estado muy llena y no he leído todo lo que debiera. Ahora, que ya estoy jubilada, espero encontrar tiempo entre ocio, tareas domésticas, familiares y nietos.

Tengo siete libros publicados entre novelas, poemas, relatos y cuentos. Mi escritura es clara y sencilla, como no podía ser de otra manera, me puede la vena de profesora. En mis textos vierto parte de mi vasta experiencia como mujer, madre y maestra. Y aquí estoy, en la 40 feria del libro de Badajoz, al frente de la caseta de la Asociación de Escritores de Madrid, de la que soy delegada para Extremadura.

Desde el viernes 28 de mayo hasta el 6 de junio, de 10 a 14h y de 18 a 22h; estoy por amor al arte. Un arte categorizado fundamentalmente por el marketing y potentes editoriales hasta rallar en lo infinitamente estúpido. Cómo si no puede entenderse firmar una obra inexistente y cobrar por ella 15.000 euros. Eso es precisamente lo sucedido con el artista italiano, Salvatore Garau. La obra que lleva por nombre ‘Io sono’ (yo soy) es una escultura inmaterial e invisible que no se puede ver ni tocar. El artista argumenta: «Yo no he vendido un ‘nada’, he vendido un vacío».

En este mismo sentido, en mi primera novela publicada por la editorial Éride, » Comenzó en Badajoz, un alto en el camino», comento esto mismo.

«La anécdota se produjo dentro de la feria de arte Arco. Un grupo de periodistas realizaron un experimento. Se personaron en una guarderia y proporcionaron a los niños un panel y varios botes de pintura. Les dijeron que podían pintar libremente lo que quisieran. Los niños, entusiasmados, plasmaron manos, rayas, redondeles y todo lo que se les ocurrió. Los reporteros llevaron el mural a la galería de exposición y, sin que nadie lo advirtiera, lo enmarcaron y colgaron en una pared vacía. Pasado un tiempo, se dedicaron a observar y comentar entre ellos el significado y valor de la obra. Consiguieron llamar la atención de algún que otro crítico de arte. Uno de los periodístas se acercó a uno de ellos y le preguntó qué le parecía.

– ¿ Le gusta? – preguntó al experto.

– Sí, por supuesto. Es una obra con gran contenido sexual- afirmó convencido.

– Verá, si me lo permite…Es que el cuadro creo que tiene un precio de treinta mil euros, y no estoy seguro si…- el periodista no pudo terminar de hablar.

– Lo vale, claro que lo vale. Ya le digo que ese cuadro representa cierto caos sexual, posiblemente de alguien, digamos atormentado- concluyó el entendido.»

En fin, quiero decir que como decía mi padre, no solo hace falta ser bueno sino que la gente te lo reconozca.

No me avergüenza afirmar que tengo talento para comunicarme aunque no tenga marqueting que me respalde.

La gente actúa condicionada como las ratas de Paulov y va, donde va Vicente; así se forman largas colas para firmar libros de personajes célebres que no siempre son los mejores. Mientras, otros duermen esperando ser despertados por unos ojos no condicionados. Sueñan con ser descubiertos por seres inmunes al virus de la publicidad, tan valientes y arriesgados como para transitar por las páginas de un ignoto escritor.

Y aquí estoy yo, custodiando un puñado de volúmenes, hijos de compañeros de asociación que, junto a los míos, esperan la oportunidad de ser leídos. Tal vez, algún día, cuando yo ya sea olvido, alguien rescatará mis palabras del limbo. Y volveré a vivir en la mente y el corazón de un desconocido y mis esfuerzos de hoy tendrán sentido.

Artículo anterior
Artículo siguiente

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo último

No eres tú, son ellos

Han pasado semanas de un verano que únicamente han valido para que la ciudadanía española rebaje su expectativa de...

Pedro, se llama ‘Invasión’

Ya de vuelta de las vacaciones, sinceramente, no sabía ni qué hacer ni qué decir tras los diversos acontecimientos...

La mala madre

A veces hay noticias que consiguen helarnos la sangre, además de paralizarnos y noquearnos, a consecuencia de que nosotros,...

Los Reyes no existen

Hay descubrimientos que marcan una vida. No llegan con estruendo, sino con una frase pronunciada casi por casualidad. Una...

Caso Lindsay: cuando disentir también es hacer justicia

Hay casos judiciales que parecen obligarnos a elegir entre la compasión y la justicia. El de Lindsay Clancy es...

Tintín en Ceuta

Hergé, creador del personaje Tintín, nos dejó un gran aprendizaje político y social en toda su obra; pero el...

Imprescindible

También te puede interesarRELACIONADO
Recomendado para ti